Estres Cronico

Estres Cronico

Usamos la palabra “estrés” a menudo en la vida diaria ya que hoy en día es una parte integral e inevitable de la misma, y es importante que seamos conscientes de nuestro nivel de estrés saludable para prevenir los efectos perjudiciales de un nivel de estrés demasiado alto. 

El estrés es una respuesta natural del organismo a eventos puntuales del exterior que perturban el equilibrio emocional y fisiológico de la persona y para lo que el cuerpo tiene una respuesta adaptativa, es lo que llamamos estrés agudo. El estrés agudo puede ser

considerado positivo, una condición en la cual el organismo completo, responde con rapidez, eficacia y espontáneamente a situaciones externas de emergencia, que genera preocupación y alarma. Su función es la de preservar la vida, de responder con

todas las energías contra cualquier agresión y normalmente es considerado como beneficioso. 

El problema viene cuando este estrés se prolonga en el tiempo, prolongando a sí mismo nuestra respuesta fisiológica de forma continuada, con la consecuente alteración en el equilibrio de las funciones orgánicas y convirtiendo el estrés en crónico ya que la persona no es capaz de hacer frente a esa situación mantenida en el tiempo.  

Las causas pueden ser variadas: situaciones laborales, familiares, estudios….. y es la frecuencia de presentación del estresor lo que provoca las consecuencias dañinas para la salud. En ocasiones, no es el evento estresante en sí lo que provoca el estrés, sino cómo interpretamos este evento y cómo lo afrontamos. Lo que para una persona puede ser estresante, para otra no lo es.

Hay diferentes variables que pueden influir en la manera en que gestionamos el estrés: 

  • El sexo puede determinar como respondemos al estrés. Las mujeres son más susceptibles al estrés que proviene de problemas en casa, conflictos con personas, o enfermedades de conocidos. A los hombres les afecta más  perder un empleo, problemas legales y problemas laborales. Los hombres son también más susceptibles de estar deprimidos después de un divorcio o una separación, o por problemas laborales. La depresión en las mujeres es más probable que tenga origen en conflictos interpersonales o falta de apoyo social, en particular familiar. Para gestionar el estrés, los hombres se centran en planificar soluciones racionales a los problemas, pensamiento positivo, humor, y fantasías. Las mujeres suelen buscar apoyo social, o pensamientos auto-críticos y/o esperanza.
  • Nuestra personalidad también influye en cómo gestionamos el estrés.. El optimismo aumenta nuestra capacidad de tomar decisiones positivas, planificar objetivos, y tener expectativas positivas. Los optimistas suelen elegir eliminar, reducir o gestionar las fuentes de estrés en vez de ignorar o evitar las relaciones o problemas poco saludables.

 Un estado de felicidad se ha relacionado con niveles más bajos de cortisol, una mejor respuesta al estrés, un ritmo cardíaco más bajo en los hombres, y una presión arterial sistólica más baja. 

El pensamiento negativo, por su parte, se ha relacionado con la depresión.

  • La autoestima es otra cualidad importante. Es interesante saber que puede afectar nuestra percepción de eventos pasados. La gente con alta autoestima tiende a ver eventos pasados de forma más positiva que cuando los vivieron, mientras la gente con baja autoestima tiende a verlos de forma más negativa. Los eventos negativos afectan más a las personas con baja autoestima.
  • La ira no ayuda en la gestión del estrés – y puede estar relacionada con muchos problemas de salud. La agresividad puede prolongar las cefaleas tensionales y llevar a la depresión. La hostilidad podría estar relacionada con la inflamación y curación más lenta de heridas, y aumentar el riesgo de enfermedad coronaria.

En la reacción del cuerpo al estrés nuestro cerebro envía señales químicas que activan la secreción de hormonas (catecolamina y entre ellas la adrenalina) en la glándula suprarrenal. Las hormonas inician una reacción en cadena en el organismo. El cerebro responde activando el sistema nervioso simpático. El ritmo cardiaco y la respiración se aceleran, la presión arterial sube; la sangre abandona los estratos superficiales de la piel dirigiéndose hacia los músculos proveyéndoles una mayor cantidad de oxígeno; el nivel de insulina aumenta para permitir que el cuerpo metabolice más energía.

Todo esto permite al organismo responder a la emergencia bien sea luchando o huyendo de ella

Todos los sistemas se preparan para actuar, y se ve involucrado sobre todo el sistema neurovegetativo, que es el sistema que regula las funciones vitales fundamentales que son en gran parte independientes de la conciencia, y relativamente autónomas, es decir, las funciones vegetativas.

Mientras el sistema simpático está sometido a un bombardeo continuo provocando repetidamente la reacción del estrés, el sistema neurovegetativo se encuentra en desequilibrio a causa de ello mismo. El equilibrio justo entre ambos sistemas es vital para nuestra salud y nuestro bienestar. 

Cuando el estrés es continuo en el tiempo todo este proceso se desestabiliza y empieza a haber problemas, llegando a convertirse en patológico y ocasionando importantes trastornos en el organismo: 

  • Enfermedades del aparato digestivo, enfermedades cutáneas y problemas cardíacos.
  • Problemas menstruales.
  • Alteraciones del sueño.
  • Insomnio
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Dolores de cabeza.
  • Disfunciones sexuales.
  • Irritabilidad, cambios de humor
  • Fatiga.
  • Sensación de debilidad.
  • Dificultad para respirar.
  • Problemas de memoria.
  • Menor rendimiento y desempeño cognitivo
  • Ataques de pánico.
  • Debilitamiento del sistema inmune: El estrés agudo aumenta la resistencia a las infecciones. La alteración de este mecanismo en personas con estrés crónico deteriora la capacidad del organismo para montar una fuerte respuesta inmune con un aumento resultante de una de las muchas formas de estrés crónico como es la privación del sueño, que se ha demostrado que interfiere con los procesos inmunitarios
  • Promueve el desarrollo de cáncer.
  • Efectos en el sistema nervioso: el estrés tiene muchos efectos sobre el sistema nervioso humano y puede provocar cambios estructurales en diferentes partes del cerebro. Puede conducir a la atrofia de la masa cerebral y disminuir su peso lo que provoca diferencias en la respuesta al estrés, la cognición y la memoria.

La persona con estrés crónico, a diferencia de la que sufre estrés agudo, muchas veces no es consciente de lo que le está ocurriendo, pues se ha acostumbrado a esta situación pese a no haberla superado. Esto puede provocar un efecto muy perjudicial, que se conoce como indefensión aprendida. La indefensión aprendida dificulta seriamente la búsqueda de ayuda y el tratamiento. Así que es importante prestar atención a sus síntomas tanto físicos como psicológicos para poder salir de esta situación.

En el estrés crónico es posible atenuar algunos efectos sin llegar a eliminarlos a menos que se realice una intervención especializada, sin embargo es posible prevenir estos efectos mediante terapias psicológicas, donde la correcta respiración juega un papel muy importante.

Hans Selye, uno de los primeros en estudiar el estrés, dijo que no es lo que te sucede lo que importa, sino cómo lo manejas. 

Se discuten diferentes tipos de técnicas de manejo del estrés y es importante recordar que no solo se debe utilizar una técnica. Toda persona debe identificar los factores estresantes en su vida que no son beneficiosos para él y elegir técnicas de manejo del estrés que tendrán el efecto más positivo. Algunas de esas técnicas serían: 

  • Terapia Cognitivo Conductual (TCC): puede ayudar con técnicas de solución de problemas, entrenamiento en asertividad, aprovechamiento eficaz del propio tiempo….
  • Mindfulness: nos hace centrarnos en el presente, dejando de lado el pasado y el futuro. Tomar conciencia del momento actual para aceptar las cosas tal como son para ganar en seguridad y afrontar mejor los problemas.
  • Trabajar la Resiliencia: Entre los factores de resiliencia más destacados encontramos las relaciones sociales, un tipo de pensamiento optimista, el afrontamiento activo del estrés y un estilo de vida saludable. Las personas resilientes reaccionan  con mayor flexibilidad mental  ante las situaciones estresantes y presentan menos marcadores inflamatorios en la sangre.
  • Meditación: Numerosos estudios de los últimos años demuestran que la meditación reduce el estrés en las personas sanas y en los pacientes que presentan depresión o enfermedades físicas graves. La meditación fomenta la relajación. De esa manera, el organismo reduce la liberación de hormonas del estrés, como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina.
  • Yoga: Según los estudios, el yoga mitiga la inquietud producida por el estrés y aumenta el bienestar.
  • Quiropráctica: los efectos del estrés afectan al sistema nervioso y la quiropráctica mediante ajustes a la columna ayuda a que ese sistema nervioso (sistema simpático y parasimpático) funcione correctamente protegiendo de los efectos negativos del estrés. Un sistema nervioso que funciona de manera óptima permite a tu cerebro mandar con rapidez y eficacia mensajes de adaptación al estrés a todo cuerpo

Conclusión

En conjunto, el estrés puede inducir efectos tanto beneficiosos como dañinos. Los efectos beneficiosos del estrés implican la preservación de la homeostasis de células / especies, lo que conduce a una supervivencia continua. Sin embargo, en muchos casos, los efectos nocivos del estrés pueden recibir más atención o reconocimiento por parte de un individuo debido a su papel en diversas afecciones y enfermedades patológicas. Varios factores, por ejemplo, hormonas, mediadores neuroendocrinos, péptidos y neurotransmisores están involucrados en la respuesta del cuerpo al estrés. Muchos trastornos se originan por estrés, especialmente si el estrés es severo y prolongado. 

Tu doctor en Quiropráctica te ayudará a replantearte comportamientos del día a día y te asesorará en cuanto a salud, te dará consejos y ejercicios para cambiar algunos malos hábitos que podrían ser nefastos para nuestro cuerpo.

El objetivo de tu doctor en Quiropráctica no será únicamente aliviar los síntomas, sino poner todas las posibilidades de tu lado con el fin de solucionar las causas y poder volver a tomar el control de tu cuerpo.

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